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Plan de fomento de la lectura, tarea pendiente

No hay mejor estrategia para legitimar una política pública que mostrar cuánto se ha discutido con y escuchado a la ciudadanía. Recibí una invitación para participar en la discusión sobre el plan de fomento de la lectura del Gobierno, conocido como «Lee Chile Lee«, y fui y me sumé con la mejor de las intenciones. Verónica Abud y Gonzalo Oyarzún dieron cuenta de los avances (básicamente una definición de las línea de acción) y luego se abrieron mesas temáticas de debate entre los invitados. Me tocó participar en una sobre nuevos soportes y fue muy poco lo que se pudo sacar en limpio, primero porque el grupo era grande y el tiempo escaso y, segundo, porque se agolparon temas demasiado diversos para una mesa que tenía un objetivo acotado (las personas tienden a hablar de lo que saben o de lo que a ellas les interesa). La mesa se levantó sin conclusiones.

Espero que haya otras oportunidades para que esa ciudadanía convocada tenga la posibilidad de cercar definiciones, proponer ideas concretas y que éstas sean acogidas en el plan. Si no es así, será un evento más de legitimación de un diseño al que alguna vez fuimos invitados a participar, pero que luego se zanjó entre cuatro paredes.

Quiero, sin embargo, rescatar un par de cosas de la presentación del plan, o de la idea de plan que tiene el grupo que coordina su diseño.

En primer lugar, se han definido tres líneas de acción: 1) la de acceso, que se supone transversal a las acciones del plan con el ánimo de lograr el objetivo más básico: que los lectores no tengan dificultades para acercarse a los libros; 2) la de formación de mediadores, en el entendido que no es suficiente con colocar libros en las estanterías sino que es imprescindible la formación de personas que hagan de puente y que fomenten el gusto por la lectura; y 3) la de fomento a la industria del libro. Me parece un diseño óptimo, aunque deje afuera la promoción del valor simbólico de la lectura, un eje fundamental que está en otros planes de lectura de la región.

En segundo lugar, se dijo que está en proceso el diseño de un «estudio de línea base», esto es, de un informe estadístico que fijará los parámetros a partir de los cuales se podrá medir el impacto del plan. Aunque no se dieron más detalles –quién lo diseña, qué datos pretende levantar y en qué fecha estará disponible– es una buena noticia porque supone la posibilidad de evaluar con datos objetivos las acciones del plan, una medida necesaria en el diseño de una política pública bien pensada.

Sobre las fechas del plan no se dijo nada. Se trata de un programa en proceso y sin presupuesto. Ya se fue el primer año del gobierno de Piñera y quedan sólo tres. Aunque la presentación de las líneas centrales del plan y el posterior debate de las mesas es un avance, «Lee Chile Lee» sigue siendo una tarea pendiente.

Categorías: Políticas culturales en Chile

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  1. Yo rescato algunas ideas y comentarios, que no sé si justifiquen el cometido: que cuando se terceriza, en relación a los servicios del Estado, si no se hace un cuidadoso seguimiento (costos que deberían sumarse) los resultados son desastrosos. También rescato el que su sumara al plan la difusión como uno de los ejes central. Y por ultimo el sabio comentario de una colombiana que dijo que diseñar un plan no es hacer un listado de todas las actividades que se pueden hacer en torno al fomento lector, que es lo que parece hasta ahora.
    La participación de la Dibam hasta ahora es superestructural. Qué se puede hacer en regiones, si los fondos son entregados al CNCA y por el a los CRCA y una institución pública (como las Coordinaciones regionales) no puede postular a fondos públicos?.

  2. cont.:
    Sin embargo nunca esta tan mal ir a sentarse a escuchar lo que esta ya muy masticado y tiene aroma a comida de ayer. Cuándo nos enviaran las ponencias unos dias antes y nos sentaremos a discutirlas, a llenar los vacios, a solicitar opiniones y comentarios. Los expertos siguen saliendo a comer con nuestros expertos, tomando cafe en oficinas comentando primicias e intercambiando opiniones, y como en la educación la brecha va aumentando, los de regiones seguimos mirando desde la vitrina. Y eso también lo rescato.

  3. Estimado (a).
    El fomento lector es un tema en la palestra y por lo mismo se ha realizado el plan Lee Chile Lee, que busca hacer mejores lectores. Al leer el articulo en donde mencionas que no se llego a nada concreto y que no hay presupuesto, es una realidad. Estamos trabajando en ello, pero sin recursos y llevando a cabo actividades que lleguen al no lector. En verano realice unas actividades para los niños, pero no hay apoyo, se debe hacer sin participación y dar todo el esfuerzo posible. Llegue a una conclusión, el niños se motiva más por la lectura, si se lo presentas en otra herramienta, ejemplo. títeres, cuentos orales, magia, kamishibai, payasos, etc, el niño se motiva a través del juego y eso no se esta dando en los colegios, ni en las bibliotecas públicas.

    • Tienes razón. Las estrategias lúdicas son altamente efectivas, no sólo para la motivación a la lectura sino también para motivar los aprendizajes en general. Gracias por pasar a comentar un posteo tan antiguo.Tienes razón. Las estrategias lúdicas son altamente efectivas, no sólo para la motivación a la lectura sino también para motivar los aprendizajes en general. Gracias por pasar a comentar un posteo tan antiguo.

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