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Nuevos datos sobre libros y lectura en Chile

Si le hiciéramos caso a los titulares de la prensa debiéramos mirar con cierto optimismo los resultados arrojados por la Tercera Encuesta de Participación y Consumo Cultural. Efectivamente, uno de los datos más interesantes es que han aumentado en Chile quienes declaran leer un libro al menos una vez por año, de 41,4 a 47% entre 2009 y 2012. El aumento es significativo y, desde un punto de vista metodológico, sirve para comparar la situación chilena con otros países de la región. Sin embargo, vale advertir de entrada que leer un libro una vez al año no transforma a nadie en lector y que la lectura no es sólo lectura de libros.

Para matizar ese dato, la encuesta también señala que los lectores intensivos de libros, esto es, quienes leen al menos 6 libros por año, se mantienen sin variación entre 2005 y 2012. Esos lectores son, en buena parte, quienes asisten a las bibliotecas y sostienen la industria editorial.

Pese a que la inversión en bibliotecas públicas ha sido relativamente importante en los últimos años, los datos que arroja la encuesta sobre este ítem valen una luz de alarma. Entre 2005 y 2012, las personas que declaran haber asistido a una biblioteca disminuyen de 23,8 a 18,2%. Esta cifra no sólo incluye a las bibliotecas públicas, sino también a las de colegios y universidades. De hecho, de ese 18,2% poco más de la mitad pisó una biblioteca pública y el resto se reparte en otros tipos de biblioteca. Estos resultados son consistentes con algunos datos de la misma Dibam recogidos en el Anuario de Cultura 2012.

Un dato que se mantiene inalterable en relación con otras encuestas es que 4 de cada 5 chilenos estima que los libros son caros o muy caros en nuestro país. Llama la atención, también, el alto porcentaje de personas que declara comprar libros en la calle (16,2%) versus quienes compran en librerías (25,1%).

Otros datos que se desprenden de la encuesta y que sirven, por ahora, para contener cualquier entusiasmo: el 9% de los chilenos declara no tener libros en su casa, 82% no ha pisado una biblioteca en los últimos doce meses y 69% no compró un libro en el último año o nunca en su vida ha comprado uno.

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  1. Curiosos datos. Del 2005 al 2012 tres administraciones han realizado una gran cantidad de iniciativas e inversiones se han llevado a cabo desde la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos DIBAM. En este periodo se abre la Biblioteca de Santiago (2005), con los resultados por todos conocidos y cerca de un millón de visitantes anuales. En el año 2008 se abre la nueva Biblioteca Regional de Aysén. En los años siguientes el número de nuevas bibliotecas nuevas creadas con altos estándares se eleva a más de 14 en municipios donde antes no había, teniendo además una alta demanda y aumentando sólo en público nuevo. Incluso comunas como Providencia multiplican sus bibliotecas. Además, como si fuera poco, se duplica la cantidad de Bibliometros, alcanzando cifras históricas de préstamo, siendo la biblioteca que más presta en Chile. En ese período los fondos para la compra de libros se aumenta en un 320%. En Biblioteca Nacional aumentan las visitas virtuales en decenas de miles donde antes tampoco había. Sin embargo las bibliotecas bajan más de 5% y la lectoría se dispara, reduciéndose en 20% los no lectores. O las librerías están en llamas o hay un tercer actor que es capaz de superar el retroceso de las bibliotecas y hace maravillas… en las sombras.

    • M. A. Coloma

      27 de noviembre de 2013 — 19:54

      Esos datos, Gonzalo, sólo confirman lo que yo señalo en la entrada. Nadie puede negar que la inversión en bibliotecas públicas durante los últimos años ha sido importante. Sabemos, además, que las bibliotecas no son sólo un punto de préstamo de libros. Con todo, lo que está en juego es si esa mayor inversión ha ido de la mano con mejores resultados globales, que es lo que uno esperaría, entre otras otras cosas para justificar la necesidad de más recursos. Y los resultados de la Encuesta de Consumo Cultural me parecen muy atendibles como resultado global: de manera consistente, los datos muestran que cada vez hay menos chilenos en las bibliotecas. Si eso es cierto, habrá que mirar más de cerca por qué, entonces, hay ciertas bibliotecas que parecen tener mucho éxito. ¿Serán cada menos los usuarios, pero irán más seguido?

      De todos modos, vale matizar esos datos. Según su sitio web, la Biblioteca de Santiago recibe cerca de 700 mil visitas mensuales (no un millón). De hecho, según el Anuario de Cultura 2012, esas visitas disminuyeron ligeramente entre 2011 y 2012, de 743.578 a 733.497. Por otra parte, los préstamos a domicilio de todo el sistema de bibliotecas también disminuyeron casi un 13% entre 2011 y 2012, de 1.044.733 a 913.739 préstamos. De todas las regiones, la baja más dramática la representa la región Metropolitana (de 554.236 a 339.539). Estos, por supuesto, también son resultados globales.

      Si estas cifras nos van a servir para evaluar lo que pasa en las bibliotecas: ¿está rindiendo frutos la inversión que se ha hecho durante los últimos años?

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