Material Ligero

El libro chileno, ¿dónde están las cifras?

La última semana fue particularmente abundante en cifras que hicieron noticia. Un estudio de la Asociación de Editores Americanos vino a confirmar las intuiciones de muchos: los libros electrónicos facturan al alza y caen las ventas de los libros en el formato de Gutenberg. En números, la venta de ebooks aumentó en un 115%, mientras que los libros encuadernados en rústica acusaron una muy significativa disminución de un 19,7% en su facturación.

En España, y confirmando un dato que se leía hace rato en las caras largas de los editores, supimos que la facturación global de su mercado editorial cayó un 7% durante el 2010. También en la Península se dieron a conocer los resultados de la Segunda Encuesta sobre el Libro Digital, implementada por la Federación de Gremios de Editores de España en colaboración con la Fundación Germán Sánchez Ruipérez. Entre sus principales resultados, el estudio dio cuenta de que tres de cuatro editoriales españolas está realizando acciones de digitalización, de comercialización de obras digitales o de creación de obras exclusivamente en ese formato, y que para el año 2012, un tercio de las editoriales comercializará más de la mitad de las novedades en formato digital.

La industria editorial está cambiando y ahí están las cifras para confirmalo. Pero, ¿qué pasa en Chile? ¿Cuáles son las cifras que están dando cuenta de eventuales cambios en la industria local? No hay cifras. En Chile, la industria del libro existe pero no sabemos qué pasa con ella. No sabemos cuántos libros se importan, cuántos se exportan. No sabemos cuál es el volumen de la industria. Tenemos un dato aproximado sobre la cantidad de libros que se publican (el registro de ISBN), pero no sabemos cómo circulan, qué participación en ese mercado tienen las librerías, cuánto pesan las compras públicas. No sabemos qué participación tienen las editoriales chilenas frente a las filiales de empresas extranjeras. Mucho menos hay datos sobre el mercado de los libros electrónicos o sobre los eventuales planes de digitalización de catálogos.

¿Quién debiera ser el responsable de estudiar el sector? Naturalmente, quienes tienen intereses comerciales, o sea, las asociaciones de empresas vinculadas a la industria del libro local: la Cámara Chilena del Libro y la Asociación de Editores Independientes. Ninguna de ellas tiene estudios serios y regulares sobre el mercado editorial. Pero también es responsabilidad de los organismos del Estado que orientan políticas públicas hacia el sector, y que hasta ahora lo han hecho intuyendo los beneficios que esas políticas podrían tener (pienso en los concursos de adquisiciones del Consejo Nacional del Libro, por ejemplo, o los apoyos de ProChile a la presencia del libro chileno en el exterior). ¿Es posible medir el éxito de una política pública sin manejar cifras sobre su impacto? Es bien difícil.

Cuando hay planes de involucrar y promover a la industria del libro local en el contexto de un programa de promoción de la lectura, uno siente que el apoyo hacia los privados tiene una piedra de tope si no sabemos bien a quién se está beneficiendo, de qué modo y cómo vamos a medir los efectos.

Categorías: Industria editorial en Chile

Librerías y entorno digital » « Plan de fomento de la lectura, tarea pendiente

5 Comentarios

  1. Hola Marco,

    Creo que tan importante como constatar que las cifras no existen es preguntarse por qué no están ahí. Como indicas, son cifras importantes para desarrollar políticas públicas, y no sería difícil realizar un catastro del tipo. La impresión que me da es que no hay cifras públicas porque no conviene hacerlas públicas.

    A la hora que se transparenten esos números vamos a tener que reconocer un fenómeno que vemos ya de modo anecdótico: que la carestía del libro en Chile tiene muy poco que ver con la ley de la oferta y la demanda. El mercado oficial del libro en Chile está viciado, se maneja de modo poco transparente, y parece operar más como cartel que bajo el principio de la libre competencia.

    En estas condiciones hablar de una política de fomento del libro o la lectura me parece ingenuo, en el mejor de los casos. No ayuda la conexión nefasta entre la gran industria editorial (en particular Random House Mondadori) con organizaciones gremiales y el gobierno. ¿Cómo se va a dictar políticas públicas efectivas en un contexto como el actual?

    En Chile el libro es un producto de lujo. Su precio supera en promedio el precio del libro en países industrializados, aún cuando nuestro ingreso medio dista de ser el de un país industrializado. Si alguna vez soñamos con la democratización del conocimiento, la industria cultural (y en particular las editoriales) se ha preocupado de mantener el conocimiento en las manos de unos pocos. El primer paso a revertir esa situación sería el contar con cifras que nos ayuden a entender qué es lo que está ocurriendo. Por desgracia, son demasiados los intereses que atentan en contra de ello.

    Saludos —
    Iñigo Adriasola

  2. Gracias Iñigo por el comentario. Es una hipótesis atendible. Yo tiendo a pensar, sin embargo, que se debe una falta de visión estratégica y de largo plazo, más que a una manipulación tendiente mantener el statu quo con fines comerciales y favorecer de paso a una élite. Lo que sí puedo asegurar es que las pocas cifras que existen han sido en ocaciones manipuladas para aparecer como positivas. De todos modos, tal como sugieres en tu último párrafo, nada mejor que manejar cifras para saber de qué hablamos cuando hablamos del libro en Chile.

  3. Hola, yo he participado en EDIN y unas de las cosas que me llaman la atención es la falta de discusión técnica y en lenguaje ingenieril y econometrico. Eso es falta de planificacion estrategia, porque de todas maneras se podria conseguir apoyo de universidades estatales para lograr esos fines, lo cual ayudaria a las editoriales universitarias y la montonera de editoriales independientes que estan surgiendo al alero de las ya escasas esperanzas de un mundo mejor….
    SAludos,
    Sebastian Huneeus

  4. Hola me parece muy acertada tu referencia y exponer el tema de los libros. Ya que me encuentro en un proceso de investigación referente a los libros y la industria editorial en Chile, y me ha sido muy díficil encontrar información, estadísticas o datos que esten siendo medidos por algún organismo´público, me parece que hay que trabajar intensamente en esto si queremos llegar a tener una cultura "lectora". Ni siquiera hay datos actualizados, datos importantísimos datan de 2009, cuando hoy en día las tecnologías están haciendo "malabares", Y me parece que casi todas las acividades, por no decirlas todas, llevan a cabo campañas de lectura sobre una base de hielo que se derrite a diario y no se dan cuenta, ¿dónde quieren "construir cultura lectora"?
    Estudiante de pulicidad.

  5. Hay que aclarar si el debate "cultural" tiene como finalidad conseguir plata del estado o realmente
    te preocupa la lectura. Lo segundo es muy facil : buena luz y un libro interesante. No vamos a seguir
    con el tema de los pobres como la Concerta. saludos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

*

Copyright © 2019 Material Ligero

Tema por Anders NorenArriba ↑