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Cuando Chile no tenía impuesto al libro

Es oportuno el artículo que Enzo Abbagliati publicó ayer. El CNCA encargó un estudio sobre el IVA en el libro y, en ese contexto, es importante discutir sobre medidas, cifras e impactos de una eventual eliminación o reducción del gravamen. Pero tan importante como eso es también apuntar las cuestiones simbólicas que hay detrás de un tema que es sumamente emblemático y que no se acaba en la discusión técnica. No nos olvidemos de que Chile era una país sin impuesto al libro hasta diciembre de 1976 y que fue la dictadura de Pinochet la que instaló el gravamen, en un momento en que miles de chilenos eran perseguidos, torturados o exiliados, las editoriales allanadas y la prensa disidente acallada. En ese contexto, ese simple mecanismo tributario, instalado por decreto, fue una herramienta más de control y censura.

Como si fuese un curioso artefacto en desuso, recupero más abajo el texto de la ley que eximía a los libros de pagar impuesto. Es una pequeña maravilla de composición legal porque, como verán, coloca a la lectura al mismo nivel de elementos tan vitales como la leche y el agua.

Cuando Chile no tenía impuesto al libro, ésta era la norma que regía esa exención:

[Estarán exentos de impuesto:] Pan, leche, sea en estado natural, desecada, condensada, evaporada o en polvo, alimentos de sustitución láctea; agua potable, frutas y verduras frescas, papas, cebollas, ajos, trigo, maíz, porotos, lentejas, garbanzos, arvejas, arroz, huevos, ganado, aves, sal, harinas de cereales o de legumbres; carne fresca, congelada o deshidratada; pescado, algas marinas, mariscos y crustáceos frescos y congelados destinado al consumo humano, excepto ostras, langostas y centollas; textos y cuadernos escolares, libros, diarios y revistas destinados a la lectura.

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Categorías: IVA a los libros

Una cifra absurda » « Comercio informal de libros en Chile

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  1. Mecanismo de censura que después de 21 años terminada la dictadura sigue ahí.

    • Aclaro que cuando me refiero al IVA como un mecanismo de control y censura, estoy haciendo referencia a un contexto particular: los primeros años de la dictadura.

      • Estimado Marco Antonio,

        El IVA no es un mecanismo, ni de censura, ni de control. No lo fue en su aparición original, mucho antes del gobierno militar, ni el los sucesivos ajustes que se hicieron a la ley durante el mismo. Lo único que se hizo fue extender el impuesto al resto de los productos y a todos por igual.

        Es de los impuestos más fáciles de recaudar y los que menos distorsionan la asignación de recursos y las posibilidades de producción de bienes y servicios, materia que era relevante en los tiempos en que la economía estaba destruida, después del desastre de la UP. A su vez, es de los más regresivos porque es el impuesto que afecta en mayor proporción a los más pobres. Sin embargo, hay que recordar que el IVA al término del gobierno militar era de solo 16% y Hernán Büchi, ex-ministro de Hacienda y candidato presidencial en 1989, proponía en su programa tender a la baja y llegar hasta solo un 13% en el mediano plazo, cumplidos los objetivos de crecimiento (los que ciertamente se estaban cumpliendo por esos años).

        Sé que este comentario te puede doler un poco, dada la inclinación política que percibo que tienes, pero las alzas desde 16% hasta 19% han sido producidas por los gobiernos de la Concertación, no por gobiernos de derecha. Eso no solo ha impactado a quienes compran libros y a quienes podrían comprarlos (aunque honestamente, no veo mucha relación entre el IVA y los posibles compradores), sino a todos por igual.

        Me da la impresión que tu comentario, esta vez, obedece más a un ánimo de propaganda política en contra del Gobierno Militar, más que a una argumentación en favor de la eliminación del IVA.

        Yo creo que antes de estar convencido de algo debes, al menos, tratar de buscar la información que falta para apoyar tus convicciones: estudios sobre la correlación entre precio de libros de número de lectores y otras que apoyen tu hipótesis. Sin embargo, tú mismo afirmas que no posees datos, lo que me parece incompatible con la firmeza de tu convicción. Es más, revisando los estudios en los que se apoya Pablo Ortúzar para refutar la idea de eliminación del IVA, se verifica con bastante certeza que esta política no consigue el efecto que esperamos: que haya más lectores. Luego, no veo tu ensañamiento con este tema. Creo que hay bastante de convicción personal, pero despojada de datos empíricos o, al menos, alguna teoría racional detrás, lo que siempre es muy peligroso.

        Descontado todo lo anterior, estoy de acuerdo contigo en que debemos forzar un poco más la lectura desde la cuna y aumentar fuertemente la proporción de lectores en Chile, pero creo que el mecanismo del IVA es definitívamente de bajo impacto y de costo adicional para el fisco.

        • Disculpa, creo que tú análisis técnico está bien, no dudo que existen responsabilidades compartidas en el contexto de la educación. Te hago notar que los gobiernos de concertación también tienen parlamentarios de derecha y que muchas reformas no pudieron concretarse. El punto es el siguiente…Porque instaurar un impuesto al libro? Modificar la constitución? No podemos decir simplemente que no importa porque «Los Chilenos no leerán más si no tiene impuesto» ok, entonces como solo unos pocos tienen piscinas y el Chileno no será mejor nadador o no nadará más por esto, que paguen un impuesto…suena ridículo verdad? La libertad no se puede analizar solo de un punto de vista técnico, las sociedades son complejas y el hecho de que pocas personas quieran leer a qué se debe? Existe muchos análisis que realizar.

  2. Es casi poética la ley!! me gusta

  3. Marco, ¿cuántas personas leían cuando en Chile el libro no pagaba IVA? Espero tu simbólica respuesta 😉

    • Tú sabes que no tenemos cifras, pero seguro intuyes, igual que yo, que la valoración social del libro y la lectura debiera tener una relación positiva con los índices de lectura. Creo que no sería muy complejo demostrar –de hecho el fragmento legal es un seña en este sentido– que la valoración del libro en ese tiempo era distinta a la que tenemos hoy.

      • En eso estamos de acuerdo. Sería muy interesante contar con estudios que hicieran análisis detallados respecto de la valoración social de la lectura. Las encuestas que manejo abordan muy someramente el tema y en ellas en general se dice valorar la importancia de la lectura, pero a la hora de los "quiubo", las personas optan por diversas razones por otras formas de invertir su tiempo libre y los recursos que para el ocio tienen. Hay ahí -y esto es una hipótesis- un quiebre entre lo que la gente dice valorar ante el encuestador y lo que realmente valora cuando no tiene que dar cuenta ante nadie.
        Pero creo, Marco, que esta es otra conversa, en la que el tema del IVA no tengo claro cómo incide. De hecho, si la valoración social de la lectura fuera más alta, la gente debiera reclamar más intensamente por el precio de éstos, pero como vez en las encuestas este motivo aparece en lugares secundarios entre las razones para no leer.

        • Un Estado que tiene un IVA diferenciado para el libro es un Estado que envía una señal: los libros no debieran tener el mismo tratamiento tributario que el resto de los bienes que se transan en el mercado, porque el libro supone externalidades positivas que no se agotan en el objeto. Mucho antes de la valoración de libro que tienen las personas y que conocemos a través de las encuestas, debiéramos esperar estas señales que, probablemente, modificarían las primeras. Ambas cuestiones están, por tanto, conectadas y por eso insisto en que el tema del IVA supone la discusión de aspectos simbólicos importantes.

          • Si de señales se trata, me gusta más una que transmita la de un Estado que usa los tributos para redistribuir ingresos, entre otras cosas, montando una extensa red de acceso público y gratuito a la lectura. Con la desigual distribución de nuestros ingresos, la exenciones tributarias (en bienes y servicios que no son de primera necesidad ni están focalizadas) tienden a favorecer a quienes más tienen.
            Aclaro a estas alturas, por cierto, que una rebaja del IVA al libro sería agradecida por mi presupuesto familiar.

          • Si el Estado se comprometiera efectivamente a reinvertir el monto de la recaudación fiscal por venta de libros en programas de promoción de la lectura y bibliotecas públicas, sería a mi juicio una mejor opción que la eliminación o reducción del IVA. A riesgo de enfrascarnos en una larga discusión sobre cuál de las dos convoca más voluntad política, hago mi apuesta: la segunda.

            Dicho eso, también hay que matizar la afirmación sobre los eventuales beneficiados con la reducción del IVA. Es obvio que los primeros favorecidos serían quienes compran libros, o sea, quienes le asignan una valoración especial al libro y la lectura, y que, en términos estadísticos, es un grupo que coincide con el grupo de más recursos. Pero no son los únicos que compran libros: también los hacen las bibliotecas públicas, el Ministerio de Educación para dotar a las bibliotecas de aulas y, por cierto, todas las instituciones de educación, públicas y privadas. Con esto quiero decir que una rebaja en el precio promedio de los libros haría rendir al alza los presupuestos de, por ejemplo, las bibliotecas públicas, lo que debiera redundar en una mejor dotación de libros.

        • Que bueno que se haga alusion al momento historico en que el IVA fue introducido. Los datos que fueron publicados hace una semana en este mismo canal y que argumentaba desde las encuestas que los chilenos no consideran el precio de los libros como una determinante de su bajo interés por la lectura, me parecieron sin historia ni contexto. Si hay generaciones que han vivido siempre en el pais de los libros dificilmente accesibles (sobretodo en proporcion a los bajos sueldo), el desinterés no parece entonces tan extrano. A veces da la impresion que en Chile se ha entrenado a la gente a escapar del mundo real, por ejemplo : los programas de television completamente ininteresantes en casi la totalidad de los canales a casi todo momento, los mall para potenciar el consumo, pero no se les ha permitido crear otros mundos o modelar de otra manera, aquel donde viven (IVA de los libros) esta claro que eliminar el IVA esta muy lejos de ser la unica solucion, pero creo que hay partir por lo evidente !

          • Yo también creo que hay que mirar con cuidado lo que dicen las personas en las encuestas. El precio de los libros es una barrera cuando tienes el hábito de la lectura y quieres leer lo que la prensa comenta o ves en las librerías. Si no existe esa relación con los libros, efectivamente puedes dar una excusa políticamente correcta y decir que no lees porque no tienes tiempo.

    • Estimado
      Si lee un poco nuestra historia de los años 60 70, se dara cuenta que nustro hermoso Pais era considerado a nivel latinoamericano, uno de los mas culto, de hecho existio la emblematica editorial quimantu, que editaba libros o librillos y revistas a bajo costo, con una diversidad de escritores mas la historia de Chile, Al existir este tipo de libros, los jovenes de aquella epoca nos dabamos un buen tiempo a la lectura, pues daba orgumentos ante cualquier debate, ya sea cultural, politico, religioso etc.
      Al igual que en la actualidad, si pregunta quien descubrio Chile, responden Mac Donald, quien fue Diego Portales, responden fue un edificio que esta en la Alameda

      • Juan, en conversaciones offline con Enzo hemos discutido ese tema: nos preguntamos hasta dónde es cierto y hasta dónde es un mito que Chile era un país lector. Por lo pronto, no hay datos que avalen ninguna de esas hipótesis, que no sean, por cierto, las impresiones de cada uno. En lo personal, tengo la impresión de que la experiencia de Quimantú ayudó efectivamente a democratizar el acceso al libro, pero nada podría decir sobre prácticas lectoras o aumento de índice de lecturas.

        • estimado
          Mcoloma
          Pienso que aun existe una cantidad de lectores importantes, no la ideal, basta observar las librerias cunetas, practicamente en toda le region metropolitana existen, y si existen es por que la gente compra, y si compran es negocio para los piratas y sus redes. (ojo, no estoy de acuerdo con la pirateria) pero es la realidad. Ahora el tipo de literatura que venden no es de mucho contenido a mi parecer, salvo exepciones pero es una opinion subjetiva
          A los que viajan en metro en las horas punta, se daran cuenta que siempre hay personas que van leyendo, novelas libros etc. al igual que en los buses.

          Que tengan un buen día

    • Estimados
      Sobre la valorizacion social de los libros, la pregunta es¿ Por que existe tanta literatura pirata en las calles? La respuesta es por que son mas baratos y a la gente le gusta leer»
      basta viajar en el metro en las horas punta o en buses y se daran cuenta la cantidad de personas que van leyendo un libro o novela

      Nota no estoy de acuerdo con las librerias cunetas, pero estan al alcance de muchos
      Y es esa la realidad

    • una de las mas altas cifras de lectores que ha tenido chile, fue el periodo 70_ 73 ya que la literatura estaba al alcanze de todos, si lo quieres comprobar, te recomiendo ver la batalla de chile, veras el nivel intelectual de un obrero cualquiera de la construccion , aun cuando fuere de derecha.

    • Es cosa de ver en cada uno lo que nos cuesta comprar los libros por lo caros que están.
      Es verdad que hay mucha gente que no le gusta leer, pero a los que si nos gusta, el iva de 19% nos limita.

  4. Lamentablemente, el problema no solo radica en el impuesto IVA. Alguien esta cortando mas a costa de los lectores, y no son precisamente los autores mismos.

  5. Germán Pequeño Reyes

    7 de enero de 2012 — 12:39

    No es cuestión de cuentos leían y cuantos no lohacían. Es un problema de princicpios, de dignidad, de respeto por las necesidades elementales del ser humano, de la decencia que necesitamos para mirarnos los rostros de frente unos a otros, entre otras cosas. Una nececidad humana es el desarrollo intelectual, para tener mejores herramientas de entendimiento con el prójimo, para comprender mejor la naturaleza y su comportamiento, para tener habilidades que permitan sobrevivir con mayor seguridad, etc. Por eso, todo tipo de lectura, debe estar al alcance del ser humano, el cual sobre la base del libre albedrío y su libertad, sabrá distinguir lo bueno de lo malo, etc.
    El impuesto a los libros, es una forma dimensionada de censura, de prohibición. Inaceptable.

  6. El tema es que independiente del IVA, el costo de los libros es mucho más caro acá en CHILE. Si vemos en Argentina, el costo de libros muy vendidos puede ser la mitad del precio de Chile.

    • Yo te diría que si estudiamos de cerca el precio de venta neto promedio en ambos países, las diferencias no son sustantivas. Sin embargo, hay características propias de ambos mercados, especialmente en el ámbito de las importaciones, que tienen como efecto una diferencia de precio, que se percibe como más alto en Chile.

  7. Perfecto. Buen punto.

  8. Yo me compro libro en la calle San Diego a $1000 y nadie se los pelea. No se si antes cuando regia el decreto era distinto.

  9. Como apunté en un comentario más arriba, probablemente la valoración social que se tenía del libro era distinta. Habría que analizar si esa valoración social era compartida por todos o era una característica propia de las élites.

  10. ¿IVA? palabra obsoleta para libros que se podrán compra vía electrónica. Si bien ya se puede, lo digo en futuro pues aun la producción en español es baja.

  11. Más que si hemos sido un país lector o no, debemos enfocarnos en que cualquier posibilidad de aumentar nuestro nivel cultural es bueno, y sin lugar a dudas, retomar la antigua categoría del libro (a nivel de producto básico, como los alimentos) será una gran ayuda. "Leer demasiados libros es peligroso" (Mao Tse-Tung) creo que en esto pensaban los que gravaron la compra.

    • El libro ha ido perdido esa facultad que ostentaba como único vehículo del conocimiento. Sigue siendo muy importante, tanto en soportes físicos como digitales, pero todo el abanico de textualidades digitales en Internet también reclaman esa facultad. Y la tienen, por cierto. Y también pueden ser peligrosas para quienes administran el poder. Lo que debemos defender como un ejercicio básico, que hay que educar y que hay que hacer accesible, como el pan o el agua, es la lectura en todos sus soportes.

  12. Es un agrado leer sus comentarios… hasta he aprendido… gracias. Así deberían ser todas las intervenciones en éstos pequeños foros abiertos. Con respeto, tolerancia y conocimientos.

  13. «Libros, diarios y revistas destinados a la lectura». Es decir que si se compraba un metro lineal de libros con fines decorativos sí se pagaba el IVA.

  14. Poesía pura! Gracias por la información.

  15. Que pena que hayan pesonas que aún hayan interesante que la lectura tenga IVA en nuestro hermano país Chile.
    Será que habrá que terminar con todas estas historias que aún existen desde la DICTADURA.
    A pelear por quitarles los gravámenes a la lectura y así poder hacer un Chile mas informado.
    Un abrazo a todos los chilenos

  16. Por ahora voy a seguir comprando libros en la calle, pirateados, usados no pienso pagar por un libro 20 lucas si el a feria de verduras el libro cuesta 3 lucas.

  17. Internet como nuevo paladín de la lectura es una torpe falacia ya que el gusto por leer no depende de ella, depende, a mi modesto entender, de dos cosas, básicamente: que cuando niño tus padres te hayan dado el ejemplo e inculcado el gusto por ella y que tu sistema educactivo también lo haya hecho. Si a lo anterior le agregas creación literaria y precios razonables (a lo que contribuye la exención del Iva) tendremos más lectores. Y no sólo eso, mejores personas, personas que piensen por sí mismas y que no sean sólo la esponja amarilla que absorbe cuanto sensacionalismo ande por ahí y cuyo único fin en la vida pareciera ser sólo consumir y consumir.

  18. Gracias por el dato. Con IVA o sin IVA el libro sigue siendo un imposible para la mayoría de la gente. Hay que subvencionar el libro y, además, crear un política en torno a la lectura, como existió hace decenas de años atrás. El profesorado debería tener regalías excepcionales (paradójicamente, los libros sobre educación son los más caros).

    Alonso.

  19. Hay que ser muy ingenuo para pensar que con el fin del IVA, se acaba el problema. Un libro de 30 mil, sin el IVA todavía es muy caro para la mayoría de la gente. El problema son las editoriales, mientras sigan recibiendo el 80 % del precio, los libros no bajarán jamás.

  20. nancyrodriguez hulerig

    28 de enero de 2012 — 01:46

    respetables hermanos chilenos en peru hubo un problemade pago de impuesto al libro y se creo una ley yse logro quitar el impuesto al libro se dio a las editoriales facilidades que ciertos productos del proceso no pagara impuesto para que se abarate el precio del libro y lamentablemente no bajo el precio del libro yo pienso que es el negocio de las editoriales no se altero muchos los precios sigue siendo caro

  21. Pienso que en Chile se utiliza como excusa los precios altos de los libros, para no leer

    • Te cuento que la gran mayoría de libros de mi interés me son imposibles de comprar por que aún soy estudiante, y además, supongo que será por sus elevados precios, es impresionante la escases como para encontrarlos en bibliotecas o como para conseguirlos de segunda mano.
      Como vago ejemplo, es cosa de meterse a mercadolibre de Argentina y encontrarás más libros que en la página de Chile, incluso hay libros chilenos que ni acá los pillas.

  22. EL IMPUESTO IMPUESTO
    Se dice que hasta el año 1970 Chile era el país más lector de Latinoamérica junto a Argentina. Tras la llegada de la dictadura, fue perdiendo terreno en la región. Así lo grafica un estudio realizado por la UNESCO en el 2000, donde exponía que entre un 50 y un 57% de la población nacional, entre los 15 y 65 años, no era capaz de entender lo que lee.

  23. Me da la impresión que beneficios tributarios a imprentas y editoriales podría ser una solución !!

  24. se armo…. a la calle sera nomas a gritar por la lectura vuelva a la vida de los chilenos

  25. el desastre que dejo la oscura época de la dictadura en nuestro país es total , cultura y educación los más afectados . Creo que los políticos no tienen ningún interés en cambiar esta triste realidad ,de paso con esta actitud ayudan a los intereses de los grandes empresarios dueños de nuestro pais.

  26. El problema va un poco mas allá del IVA, lo veo en los libros técnicos, un libro de ingeniería comprado en España cuesta el equivalente a 12 a 15 mil pesos chilenos y el mismo libro puesto en chile llega a los 120 mil. No es sólo IVA lo que lo sube, agrégale impuestos por internación y márgenes de utilidad sin competencia al ser un par de cadenas los que los importan también, otro ejemplo más de cómo el «libre mercado favorece a los consumidores» en este mercado «perfecto» de Chile.

  27. mmm…aunque no sé si una rebaja en el impuesto subiría enormemente la compra…personalmente trabajo en Copec y las promociones de libros son fantásticas, con buen marketing y a precios increíbles, pero la demanda no es gran cosa..recuerdo cuando niño las bibliotecas de nuestros padres, abuelos y conocidos repletas de libros y me fascinaba recorrerlas pero no ví jamás que este interés fuera generalizado, ahí estaban, al alcance de la mano pero pasaban los años y eran más un adorno que una herramienta. Hoy trato de inculcarles el hábito de la lectura a los míos pero ante tanto estímulo exterior parece una titánica cruzada.

  28. ¡Hola! por favor, ¿podrías decirme cuál es la fuente de donde sacas que la ley precedente a 1976 rezaba?: «[Estarán exentos de impuesto:] Pan, leche, sea en estado natural, desecada, condensada, evaporada o en polvo, alimentos de sustitución láctea; agua potable, frutas y verduras frescas, papas, cebollas, ajos, trigo, maíz, porotos, lentejas, garbanzos, arvejas, arroz, huevos, ganado, aves, sal, harinas de cereales o de legumbres; carne fresca, congelada o deshidratada; pescado, algas marinas, mariscos y crustáceos frescos y congelados destinado al consumo humano, excepto ostras, langostas y centollas; textos y cuadernos escolares, libros, diarios y revistas destinados a la lectura.»

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