España tiene uno de los índices de lectura más bajos de Europa y, al mismo tiempo, exhibe en esta materia mejores cifras que cualquier otro país en el ámbito de nuestro idioma. Es también uno de los pocos países que cuenta con cifras que se actualizan al menos semestralmente, en un empeño que convoca a los gremios de editores y a las instituciones públicas, y con un diseño metodológico que, año tras año, se ha ido perfeccionando. Todo esto hace de los índices españoles un buen referente para los nuestros.

El estudio español (desarrollado por la Federación de Gremios de Editores de España, con la colaboración del ex Ministerio de Cultura) es mucho más completo que el nuestro (desarrollado por el Centro de Microdatos de la Universidad de Chile por encargo por el CNCA), entre otras razones porque la encuesta española es más ambiciosa territorialmente y arroja cifras para cada una de las comunidades autónomas. La chilena analiza una muestra que es representativa del nivel nacional, pero no entrega cifras por cada región (un asunto que debiera corregirse en las próximas ediciones). Una diferencia destacable, pero no sustantiva, entre ambos estudios es la amplitud etaria de las muestras: la española supone un universo de ciudadanos entre 14 y más años, mientras que la chilena acota un rango entre 9 y 65 años.

La tipología de los lectores que ambas encuestas proponen es ligeramente distinta, pero es posible comparar los datos. El estudio español propone cuatro tipos de lectores: frecuente, habitual, ocasional y no lector. El chileno divide a los lectores sólo en tres categorías: frecuente, ocasional y no lector. En ambos casos, un lector frecuente es quien lee al menos una vez a la semana de forma continua por veinte minutos y en cualquier soporte (libros, revistas, diarios, cómics, impresos o digitales), y también en ambos casos un no lector es quien declara leer nunca o casi nunca.

Esto significa que la suma de las categorías de lector habitual y ocasional en el estudio español es equivalente a la categoría de lector ocasional en el chileno. Un lector ocasional es aquél que lee con una frecuencia menor a semanal y al menos trimestral.

De acuerdo con esto, los porcentajes por tipo de lector y por país son los siguientes:

En el gráfico, la suma de lectores frecuentes y ocasionales es equivalente al universo total de lectores. Lo primero que llama la atención es que entre Chile y España no existan diferencias importantes en el grupo de personas que se declaran lectores (en ambos casos, 9 de cada 10) y que, por extensión, el porcentaje de no lectores también sea equivalente, en torno al 10%.

Hay una distancia importante, sin embargo, entre ambos países en el grupo de lectores frecuentes. En España, se trata de un grupo que sólo está cuatro puntos por debajo del total de lectores, o sea, cuatro puntos por debajo de su techo. En Chile, en cambio, estamos a 29 puntos de nuestro techo. Esto significa que, en relación a España, tenemos un segmento grande de poco lectores.

Es justamente en ese segmento donde podríamos evaluar mejor un crecimiento y el eventual el impacto que tienen las políticas públicas en esta materia.

[Esta entrada fue corregida en algunas cifras el 23/04/12. Lo sustantivo del texto no fue editado]