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Categoría: Lecturas

Escribir es ahora

«¿Cómo voy a escribir con mi hijo colgando de mis pelotas?», se queja Lucas Pereyra, el protagonista de La uruguaya. Al otro lado de la mesa lo escucha su amigo Enzo, un escritor mayor. Es apenas una línea de diálogo, pero podría ser perfectamente la bisagra de la novela, el punto donde convergen todos los caminos y todos los temas se cruzan. La cuestión es ésta: cuando tienes una familia y unas cuentas que pagar, la literatura puede ser al mismo tiempo un lujo y una forma de suicidio. Seguir leyendo

Cosas que Teillier explicaba con números

Me gustan las listas. Yo mismo tengo varias en progreso desparramadas sin ningún orden en un archivo de texto. Hace un rato las miraba a ver cómo han crecido, como quien mira las plantas de su jardín, y me encontré con un listado curioso que había olvidado: “Cosas que Teillier explicaba con números”. Es un puñado de citas que apunté cuando releí Conversaciones con Jorge Teillier, el libro de Carlos Olivárez. Seguir leyendo

Frantumaglia

Cuando le preguntaron a Elena Ferrante, en una de las escasas entrevistas que ha concedido, a partir de qué materiales construye sus historias, dijo que su punto de partida es algo que su madre llamaba frantumaglia: ese puñado de cosas de origen diverso que se agita con persistente desasosiego en nuestra cabeza: palabras, lugares, imágenes, fragmentos de memoria que flotan dispersos, y que pueden sobrevivir ahí, repiqueteando de vez en cuando, durante años. Seguir leyendo

La cajita de los secretos

Luis López-Aliaga dice que los secretos familiares son como una cajita que alguien ha puesto en algún rincón de la casa. Una cajita cerrada y discreta, por supuesto. Todos saben dónde está, se topan cotidianamente con ella, pero nadie se atrevería a abrirla. Para evitarlo y para disimular su presencia, “le ponen incluso un mantelito a crochet encima”. Seguir leyendo

Modiano a orillas del Mapocho

Es insoportable que un escritor detenga a sus personajes en cada semáforo sólo para mencionar la calle que están a punto de cruzar. Exagero, obviamente. Pero es más o menos lo que pasa, una y otra vez, en esta novela de Modiano que, por fortuna, ya voy terminando (abandoné otra suya hace unos meses y la culpa me obligó a darle a ésta la oportunidad de contar la historia completa). Seguir leyendo

Ordenar las lecturas

Todo buen lector ha experimentado alguna vez la angustia de decidir su próxima lectura. Conozco algunos casos en que esa angustia se manifiesta de un modo tormentoso y se agita con cada nuevo libro: son lectores que prueban la mercancía con sospecha, alargan la degustación de las primeras páginas, se toman su tiempo y sólo se relajan y se entregan cuando están totalmente seguros de que ése es el libro que quieren leer. Seguir leyendo

Conversaciones con Jorge Teillier: Una relectura

Releo Conversaciones con Jorge Teillier, esos cinco diálogos reposados y entrañables que Carlos Olivárez grabó con el poeta en febrero de 1992. Mi ejemplar, que ya tiene los cantos amarillos y que guardo como hueso santo, tiene las marcas en tinta negra de mi primera lectura. Veo algunas frases subrayadas y también palabras sueltas en los márgenes. Leo, por ejemplo, “Poetas jóvenes”, “1973”, “Sobre la lluvia”. Ha pasado harto tiempo: quince o dieciséis años. Ahora, mientras lo vuelvo a leer y hago nuevas marcas en los bordes y subrayo frases que la primera vez dejé pasar, me topo con las viejas anotaciones y voy intuyendo el lector que fui. Releer un libro es siempre una forma de autobiografía. Seguir leyendo

Chicas muertas

En las últimas páginas de Chicas muertas, casi al final del libro, Selva Almada usa al pasar la expresión “trabajo de campo” para referirse a la investigación que le permitió reconstruir las historias de tres mujeres entrerrianas, desaparecidas y víctimas de la violencia de género. Es probablemente la única vez en que, en el contexto de una narración intensa y contenida, la autora interrumpe la superficie limpia del relato para ponerle un nombre al esfuerzo de la pesquisa. Seguir leyendo

La triste victoria de la Literatura

No contentos con decir lo que tienen que decir, los grandes escritores inventan también una lengua, un modo de decirlo. No pasó mucho tiempo para que intuyéramos que Lemebel era de esta raza. Lo supimos temprano, no sé, a mediados de los noventa, cuando comenzamos a masticar su idioma, su elegancia, cuando comenzamos a leer sus libros, a escuchar sus crónicas en la Radio Tierra. Seguir leyendo

2014. Los libros que abandoné

Para seguir con la tradición, voy a comentar aquí los libros que abandoné durante este año. No es fácil hacer esto. Los libros que uno abandona no son necesariamente libros malos. A lo más son encuentros que por alguna razón se volvieron incómodos: uno prefiere saludar cortito y continuar el camino. Y el camino es esa pila de libros pendientes que te mira con paciencia todas noches desde el velador. Seguir leyendo

Cinco apuntes sobre El subrayador

1. El primer apunte es para el trabajo de edición. El subrayador es una selección y una remezcla de El equilibrio, un compilado de columnas que Mairal publicó en Argentina el año pasado. El nuevo orden —el orden de Laurel— tiene aquí la disposición de una progresión cromática: pasamos de una columna a otra a través de ligeros cambios de tono y de tema en un diseño que casi siempre emparenta un texto con otro. Esta remezcla es una clase de edición. Seguir leyendo

2013. Los libros que abandoné

Me gustan las listas literarias de fin de año. Tengo una lista de esas listas en un documento de Evernote que se llama «Guías de lectura», porque qué otra cosa pueden ser. Como también entiendo lo mío como un ejercicio de curatoría, obviamente no todas las listas son bienvenidas. De entrada, los ránkings del tipo «Los mejores libros del año según los lectores del diario equis» quedan inapelablemente fuera. Seguir leyendo

El método Guerriero

Leila Guerriero tiene el humor justo para relajar una conversación con alguna salida ingeniosa, pero aun así sus respuestas no parecen el resultado de la improvisación: uno siente que buena parte de lo que dice llega resuelto e hilvanado desde otro lugar. Leila siempre habla con seguridad y con cierto encanto, en especial cuando se frota el lóbulo de la oreja con los dedos para no perder la concentración. Seguir leyendo

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