29 Jun, 2009
Honduras: Twitter en estado de infoenjambre
Por Marco Antonio Coloma En Redes sociales|Twitter
A poco andar, Twitter se ha convertido en un canal de comunicación alternativo e inmediato a través del cual las personas pueden informarse de las últimas coyunturas globales e intercambiar sus impresiones. Así, las elecciones en Irán y el golpe de Estado de Honduras, ambos hechos en pleno desarrollo, son eventos en los que Twitter está jugando un papel a la hora de divulgar información rápidamente, información que muchas veces es recogida tarde o simplemente no es recogida por los medios de prensa.
Quienes echan a correr noticias en Twitter tienen siempre una de dos fuentes: 1) los recursos digitales de los medios tradicionales (en este caso lo que se comparte son fundamentalmente vínculos) , o 2) los hechos vividos por los mismos tuiteros (se comparte el relato o el registro de los hechos cuando es posible colgar en la red una imagen o un video).
En el caso de una noticia de interés global, de alta densidad noticiosa, como el golpe de Estado en Honduras, la cantidad de tuiteos es inmensa, imposible de seguir e inclasificable. Un infoenjambre: probablemente habrán miles de personas hablando al mismo tiempo, todos pretendiendo decirte algo importante y todos pidiéndote atención. En ese instante convergen no sólo quienes están produciendo noticias (quien produce la noticia crea el hecho), sino también aquellos que buscan compartir sus impresiones y análisis, y muchos otros que simplemente retuitean los mensajes, esto es, le envían a su propia lista de seguidores los tuiteos que reciben. Lo natural es tener un interés mayor por los primeros: la fuente. Pero el sólo hecho de encontrar esas fuentes supone de entrada un pequeño desafío: hay que escuchar con atención el enjambre noticioso y dar con el hilo que lleva a quien está escribiendo desde el lugar de los hechos.
Quien quiera compartir con su lista de contactos una noticia (independiente de la fuente y del hecho) puede simplemente pasarla (retuitearla). Así es como sucede en la mayoría de los casos. Pero cuando se trata de un evento global, cuando el infoenjambre es denso y la urgencia de pasar los mensajes apremia, quien transmite se ve obligado a tomar decisiones rápidas: qué información hago circular, de dónde viene, qué legitimidad tendrá mi fuente. Es en ese momento cuando todos somos editores: filtramos, corregimos, modificamos el estilo, manipulamos el énfasis. Hay que recordar, además, que tenemos apenas 140 caracteres para decirlo. Quienes usamos Twitter con alguna regularidad sabemos que de vez en cuando hilvanamos una frase que termina por superar el límite de la aplicación y nos vemos forzados a cortar, a decirlo de otro modo, a cambiar una palabra, en definitiva, a sintetizar. De cualquier modo, esta manipulación técnica del mensaje no debiera esconder el hecho de que podemos manipularlo ideológicamente.
José Luis Orihuela reflexionaba ayer, en una breve entrada en su blog, sobre la legitimidad de los contenidos en tiempos de Internet 2.0 aludiendo a la importancia que podría tener el trabajo de “curador de contenidos digitales”. Su texto apunta en el mismo sentido de lo que venimos afirmando: no debemos desatender la reflexión sobre la diversidad de la información que recibimos, la legitimidad de las fuentes y, en especial, las herramientas que tenemos para separar la paja del trigo. “Curadores de contenidos digitales” debiera ser apenas una bonita forma de llamar a quienes podrán jactarse de ser líderes de opinión: personas que han aprendido a filtrar y a asignar importancia a los contenidos que reciben, y que asumen la responsabilidad de compartirlos porque están legitimadas por su comunidad.
Bonus track: una experiencia de edición en Twitter
A propósito de esta reflexión, quiero compartir una secuencia de mensajes que retuitée ayer, mientras se producía una inmensa cantidad de tweets en torno al golpe de Estado en Honduras. Logré dar con alguien que parecía estar informando desde Tegucigalpa (más tarde tuve la certeza de que así era): Alex Cerrato (@alex_cerrato). Estaba tuiteando desde las dependencias del Canal 11 de Honduras. Prácticamente todos los mensajes los edité antes de retuitearlos: primero, por razones técnicas (cuestiones tipográficas o simplemente para hacer calzar el mensaje en 140 caracteres), y segundo, para darle coherencia a la historia que comenzaba a sugerir el hilo de tweets. La secuencia es la siguiente:
1. Estamos fuera del aire nos apagaron el transmisor [...] ¡Hay militares afuera del canal!
2. No los dejamos entrar, están afuera, dicen que el General ordena que cerremos, en el master de SPS parece que entraron.
3. Quiero aclarar que los soldados han sido muy amables hasta ahora, sólo están esperando a que cerremos todo.
4. Al parecer no les gusto la entrevista con E. Flores, parece que vamos a volver al aire, pero cuidando lo que decimos.
5. Los íbamos a sacar en vivo cuando entraron, pero tomamos la cámara y se replegaron. Ahora no los veo, pero por ahí andan.
6. Hay rumores de un toque de queda a las 4 [...] Parece que ahora todo está muy tranquilo, la lluvia dispersó a la gente.
7. Todo esta muy callado afuera… y eso me pone nervioso (via @alex_cerrato, tuiteando desde Canal 11 en Tegucigalpa).
Me parece que resulta nítido que la secuencia amenazó con tomar la forma de ciertas historias que hace mucho tiempo conocimos en Chile y que no terminaron bien. Afortunadamente, Alex Cerrato sigue informando desde Honduras.