La triste victoria de la Literatura

No contentos con decir lo que tienen que decir, los grandes escritores inventan también una lengua, un modo de decirlo. No pasó mucho tiempo para que intuyéramos que Lemebel era de esta raza. Lo supimos temprano, no sé, a mediados de los noventa, cuando comenzamos a masticar su idioma, su elegancia, cuando comenzamos a leer sus libros y a escucharlo en la Radio Tierra, donde él mismo leía sus crónicas. Seguir leyendo

2014. Los libros que abandoné

Para seguir con la tradición, voy a comentar aquí los libros que abandoné durante este año. No es fácil hacer esto. Los libros que uno abandona no son necesariamente libros malos. A lo más son encuentros que por alguna razón se volvieron incómodos: uno prefiere saludar cortito y continuar el camino. Y el camino es esa pila de libros pendientes que te mira con paciencia todas noches desde el velador. Sigue leyendo

Un ejercicio de memoria

Isabel recuerda que entraron 130 alumnos a estudiar bibliotecología en 1971 y que el año académico lo inauguró el Presidente Salvador Allende. Cuando egresó, Isabel comenzó su carrera en la biblioteca de la misma Universidad de Chile.

Luisa recuerda que a mediodía del 11 de septiembre de 1973 las autoridades ordenaron irse a sus casas a todos los funcionarios. Ella puso libros y objetos de valor en el cajón de su escritorio, le metió llave y salió de la biblioteca. Sigue leyendo

Medir la lectura: ¿Para qué sirven las cifras?

[Texto leído en el Seminario Internacional ¿Qué leer? ¿Cómo leer? el 10 de diciembre de 2014.]

Las cifras sobre lectura en Chile no son tan escasas como parece. Nos gustaría, por supuesto, que el fenómeno de la lectura fuese mejor estudiado, que se utilizaran instrumentos más confiables, que hubiese más coherencia entre los datos que existen, que las encuestas fuesen hechas con una regularidad mayor y que los números fuesen bien interpretados y nos digan cosas que no sabemos. Pero números tenemos y se ventilan profusamente en el debate público, como quiero demostrar en esta charla. Sigue leyendo

Cinco apuntes sobre El subrayador

1. El primer apunte es para el trabajo de edición. El subrayador es una selección y una remezcla de El equilibrio, un compilado de columnas que Mairal publicó en Argentina el año pasado. El nuevo orden —el orden de Laurel— tiene aquí la disposición de una progresión cromática: pasamos de una columna a otra a través de ligeros cambios de tono y de tema en un diseño que casi siempre emparenta un texto con otro. Esta remezcla es una clase de edición. Sigue leyendo

Tierra de hojas

Cuenta Jorge Montealegre que su primer libro iba a llamarse Tierra de hojas, pero que por consejo de Armando Uribe —“dos palabras eran mejor que tres y una mejor que dos para un título”— terminó bautizándolo Huiros, como esas algas atadas a nada y que el mar arroja en la playa. Era agosto de 1979, era París y la experiencia del exilio no podía ser otra cosa para Montealegre, una vida arrancada del suelo y suspendida en alguna parte: “Solos, eternos, entre la poesía y la muerte flotan los huiros”. Sigue leyendo