Silencio y agitación

Dice Juan Villoro que una historia bien contada siempre termina con un silencio estremecedor. Hace un mes J. y yo nos sentamos, muy desprevenidos, a ver Boyhood. Sabíamos que era una buena película y que había conseguido un premio, pero sólo teníamos una idea vaga de su argumento. El caso es que la echamos a correr y durante las tres horas que duró yo contuve la emoción varias veces. Cuando la cortina de los créditos comenzó a rodar en la pantalla, nos quedamos envueltos en ese silencio al que se refiere Villoro. Sigue leyendo

Antuco, diez años después

Han pasado diez años. Busco en Internet algún especial de prensa que me cuente la historia de los sobrevivientes y de las familias de los que murieron. Quiero saber qué pasó con ellos, si el Estado los indemnizó o no, si les entrega una pensión a las madres, si ayuda a los que aguantaron el frío a sobrellevar ahora el trauma de haber visto morir a sus compañeros. Sigue leyendo

Chicas muertas

En las últimas páginas de Chicas muertas, casi al final del libro, Selva Almada usa al pasar la expresión “trabajo de campo” para referirse a la investigación que le permitió reconstruir las historias de tres mujeres entrerrianas, desaparecidas y víctimas de la violencia de género. Es probablemente la única vez en que, en el contexto de una narración intensa y contenida, la autora interrumpe la superficie limpia del relato para ponerle un nombre al esfuerzo de la pesquisa. Sigue leyendo

La triste victoria de la Literatura

No contentos con decir lo que tienen que decir, los grandes escritores inventan también una lengua, un modo de decirlo. No pasó mucho tiempo para que intuyéramos que Lemebel era de esta raza. Lo supimos temprano, no sé, a mediados de los noventa, cuando comenzamos a masticar su idioma, su elegancia, cuando comenzamos a leer sus libros y a escucharlo en la Radio Tierra, donde él mismo leía sus crónicas. Seguir leyendo

2014. Los libros que abandoné

Para seguir con la tradición, voy a comentar aquí los libros que abandoné durante este año. No es fácil hacer esto. Los libros que uno abandona no son necesariamente libros malos. A lo más son encuentros que por alguna razón se volvieron incómodos: uno prefiere saludar cortito y continuar el camino. Y el camino es esa pila de libros pendientes que te mira con paciencia todas noches desde el velador. Sigue leyendo

Un ejercicio de memoria

Isabel recuerda que entraron 130 alumnos a estudiar bibliotecología en 1971 y que el año académico lo inauguró el Presidente Salvador Allende. Cuando egresó, Isabel comenzó su carrera en la biblioteca de la misma Universidad de Chile.

Luisa recuerda que a mediodía del 11 de septiembre de 1973 las autoridades ordenaron irse a sus casas a todos los funcionarios. Ella puso libros y objetos de valor en el cajón de su escritorio, le metió llave y salió de la biblioteca. Sigue leyendo